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2017, Roma

Desde Catania, volamos a Fiumicino con Ryan Air. (No sé si habrán cambiado las condiciones, pero para no pagar extra, teníamos que tener la facturación impresa en papel, para lo cual, le pedimos a la gente del último hotel que lo hiciera).

Esta vez nos alojamos en el Trastevere, por eso, no tomamos el Leonardo Express sino el tren local, mucho más barato ( 8 Euros) y tardamos media hora en llegar.
Nos alojamos en el B&B trastevere, la verdad que la habitación era muy buena, muy amplia y el personal muy atento, a pesar de ser muy grande y de alguna manera, despersonalizado.
 A la mañana, fuimos a Porta Portese, un mercado local, lleno de gente y ropa no linda... pero bueh, había cosas baratas y algo compramos.

Nos encontramos en el hotel con Susanna y Marco y comenzamos nuestro tour gastronómico. Fuimos a Roma Sparita, cuyo plato estrella es Cacio e pepe, ( fideos con ese queso, especialidad del Lazio) que lo comimos en una canastita hecha de parmesano, delicioso!

También comimos carciofo


Interior del restaurante


Con nuestros queridos amigos, Susanna e Marco.


Después fuimos a  Villa Borghese, vimos la Galleria, las esculturas son espectaculares.



Paolina Borghese ( Canova)

Después nos encontramos con Antonello, (la versión actual de Alberto Sordi), muy simpático y con él caminamos por Villa Borghese, Piazza Spagna, Fontana di Trevi y después volvimos al Trastevere para cenar, fuimos a Mea Patacca, el lugar es muy típico, el ambiente muy lindo, con música en vivo, la iluminación muy sugerente lo que torna al lugar y alrededores en un lugar mágico. Está especializado en carnes, comimos cordero a la romana.




Al otro día, después de desayunar con nuestros amigos, cruzamos el Tevere por la Isla Tiberina, vimos la Bocca della Veritá, Circo Massimo, el Arco de Constantino, Foro Romano, Campidoglio, Santa María in Aracoeli ( espectacular), l'altare della Patria y almorzamos en un restaurante con orientación sarda. 
Nos despedimos de Antonello y nos fuimos al hotel. Susanna e Marco se fueron a su ciudad. Nos acicalamos y empezamos a caminar nuevamente, Trastevere, Ponto Sisto, Piazza Barberini, Piazza Navona, Campo dei Fiori, Via Veneto y Allí llegamos al restaurante Ai Fienarioli para comer con Gianni e Mirko. El restaurante está cerca de la zona de Piazza Fiume, una zona no turística, es más, era 1 de mayo y fuimos los únicos comensales. La comida fue riquísima! ( como ya nos pasó varias veces, ¡no sacamos fotos con nuestros amigos romanos!!!)
Antes de llegar al hotel, Gianni nos hizo pasear y fuimos a la Embajada de Malta desde cuya cerradura se ve el Vaticano. Es impresionante.

vista desde la cerradura de la Embajada de Malta.

Fue nuestra 4a visita a Roma y la verdad, volveríamos siempre, es una ciudad museo, cada rincón, cada cuadra, tiene algo para (re) descubrir. Además, encontrarnos con amigos fue un highlight de nuestra visita.
El 2 de mayo emprendimos el regreso, previo a una mañana frenética de compras a nuestra familia que quedó en Buenos Aires. Como siempre, viajar es espectacular, es la mejor manera de gastar dinero, sin duda!!!

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